Complemento — Las siete ramas completas y el voto en la práctica
Las secciones 2 y 3 han ido presentando la plegaria de las siete ramas repartida entre dos capítulos, tal como la despliega Shantideva. Este complemento la reúne en una sola vista, y añade algunos detalles prácticos sobre el voto que la enseñanza mencionó de pasada.
Las siete ramas, vista completa
La plegaria de las siete ramas es la estructura litúrgica más usada de todo el Mahayana: aparece en incontables prácticas, y los capítulos 2 y 3 del Bodhicharyavatara son una de sus formulaciones clásicas. Su función global, dice la Visión general, es doble: purificar lo que estorba a la bodichita y acumular la fuerza positiva que la hace posible. Cada rama tiene su propio antídoto escondido:
| # | Rama | Dónde | Contra qué trabaja |
|---|---|---|---|
| 1 | Postración | [2, 24-25] | El orgullo |
| 2 | Ofrenda | [2, 1-23] | La tacañería y el apego |
| 3 | Confesión | [2, 27-65] | El peso de lo negativo escondido |
| 4 | Regocijo | [3, 1-3] | La envidia y los celos |
| 5 | Súplica de enseñanza | [3, 4] | Haber despreciado o dado por supuesta la enseñanza |
| 6 | Ruego de permanencia | [3, 5] | La desconexión de los guías |
| 7 | Dedicatoria | [3, 6-21] | El acaparamiento del propio mérito |
Leída así, la plegaria es un tratamiento completo de las resistencias que cualquier persona —budista o no— encuentra al intentar orientarse al bien de todos: soberbia, agarre, culpa, envidia, indiferencia, autosuficiencia y avaricia espiritual. El sol resplandeciente recomienda, antes de practicarlas, visualizar que uno está, junto con todos los seres, «en la auténtica presencia del campo de mérito» — los budas y bodisatvas —, y recuerda dos condiciones de pureza para la ofrenda que valen para todas las ramas: sustancias no contaminadas «por acciones malsanas ni tacañería», y motivación «sin ninguna expectativa de obtener a cambio algún beneficio, material o kármico».
El voto en la práctica
Dos tradiciones rituales. El sol resplandeciente menciona que el voto puede recibirse de un maestro «siguiendo el procedimiento específico del ritual, ya sea el de la tradición Chittamatra o el del Madhyamika» — las dos grandes escuelas filosóficas del Mahayana indio, cada una con su liturgia —, o bien tomarse uno mismo ante los budas visualizados, que es el procedimiento que el propio texto de Patrul Rimpoché enseña y el que sigue el capítulo 3. Retén la idea de fondo: el acceso al voto no depende de tener un maestro a mano. Shantideva mismo lo formula para que cualquier lector pueda pronunciarlo.
Aspiración y acción, dos votos en uno. Al recitar [3, 22-23] tres veces se toman conjuntamente el voto de la bodichita de aspiración y el de la bodichita en acción. Algunas tradiciones los toman por separado (primero aspirar, más adelante comprometerse con el entrenamiento); la liturgia de Shantideva los une. Para el estudio del texto basta con saber que ambos niveles existen y que el tratado cubre ambos: la aspiración se generó en los capítulos 1-3 y el entrenamiento ocupa los capítulos 4-9, con la dedicatoria del 10 como fruto.
Qué daña el voto de aspiración. El sol resplandeciente (en su sección sobre la disciplina) enumera las principales acciones contrarias a la bodichita de aspiración, y conviene conocerlas ya, recién tomado el voto:
- Abandonar mentalmente a los seres: decidir de algún ser, aunque sea uno solo, «a este ya no lo incluyo». Es la negación directa del «todos» que define la bodichita.
- Adoptar la actitud de la liberación solo personal: el texto la llama «la actitud de un shravaka o pratyekabuda» — practicantes que buscan su propia liberación sin el compromiso de liberar a todos. No es un desprecio a esos caminos: es que son otro proyecto; adoptar su actitud es cambiar de proyecto sin decirlo.
- Las cuatro prácticas impuras, que el comentario cita en verso: «Engañar a los que merecen veneración; el arrepentimiento equivocado; criticar a los grandes seres; y estafar a los seres ordinarios». Sus opuestos son los cuatro dharmas puros: honestidad con los maestros, alegrarse del propio bien hecho (en lugar de arrepentirse de lo virtuoso — sí, existe el arrepentimiento al revés: lamentar la generosidad de ayer), hablar bien de quienes practican, y trato honesto con todos.
Y las acciones que lo fortalecen, según el mismo texto: aspirar sinceramente al Despertar y a su causa, alegrarse del bien ajeno, y dedicar toda virtud a la iluminación de todos. Es decir: las ramas cuarta y séptima, practicadas en continuo.
Romper y reparar. ¿Qué pasa si el voto se daña? La respuesta larga está en el capítulo 4, que trata precisamente del cuidado de lo prometido. La respuesta corta la dio Tomás en la historia: los días malos se pasan dentro de la casa. La tradición prevé el deterioro y prescribe la reparación —las cuatro fuerzas del capítulo 2 aplicadas al propio voto, y volver a tomarlo—, no la expulsión. El voto del bodisatva se parece menos a un examen que se suspende que a una relación que se cuida; y de cuidar trata, exactamente, la próxima sección.
La plegaria de mantenimiento. Cierra este complemento la aspiración que la tradición recita a diario y que El sol resplandeciente recoge tras el voto — memorízala si quieres llevarte una sola cosa práctica de esta sección:
Preciosa y sublime Bodhichitta: ¡Que pueda surgir en los que no ha surgido! ¡Que nunca desfallezca en los que ya ha surgido! ¡Que siga aumentando cada vez más!